Estimados empresarios y amigos,
Recientemente leía en la prensa una cifra que no venía sino a poner negro sobre blanco lo que los empresarios llevamos años denunciando por activa y por pasiva: que la asfixia fiscal y laboral que sufrimos es insostenible.
Desde el año 2018, los costes laborales que afrontan las empresas han crecido un 38%, es decir, que un salario promedio cuesta entre 1.300 y 1.500 euros más al año en concepto de costes laborales que lo que costaba en 2018. Como bien sabéis, la subida de cotizaciones explica este incremento de las cargas. Es más, se da la paradoja de que a pesar de que el empresario paga más por un trabajador, el sueldo bruto de ese trabajador ha subido casi un 20% menos que las cargas y las cotizaciones, incluso si se tienen en cuenta deducciones y subvenciones aplicables.
En un contexto de inflación y subida constante de los salarios, mantener la competitividad de nuestras empresas sin comprometer la calidad del servicio ni la estabilidad del empleo se está convirtiendo en una tarea cada vez más difícil. Y cuando el 90% de los costes de nuestras empresas dependen de la mano de obra, no es un asunto baladí.
Es importante recordar que el sector de la limpieza está compuesto, en su mayoría, por pequeñas y medianas empresas, autónomos o micropymes que operan con márgenes muy ajustados y dependen de contratos con precios cerrados a largo plazo. En muchas ocasiones, estos contratos no contemplan la posibilidad de revisar al alza los costes laborales, lo que significa que cualquier aumento debe ser absorbido por la propia empresa. Esta situación genera un desequilibrio que pone en riesgo la viabilidad de muchas compañías y, con ello, el empleo de miles de trabajadores.
No se trata de cuestionar la necesidad de garantizar unas condiciones salariales dignas, algo en lo que todos estamos de acuerdo. Se trata de encontrar un equilibrio que permita a las empresas afrontar estos costes sin verse obligadas a reducir plantillas o a renunciar a nuevos contratos.
Desde AELMA, insistimos en la necesidad de que las administraciones públicas y las grandes empresas con las que trabajamos entiendan esta realidad y faciliten mecanismos de revisión de precios en los contratos para adaptarse a la nueva coyuntura económica.
En este sentido, hace pocos días, se abría un resquicio de esperanza. Después de años de reclamaciones del sector de servicios esenciales, el Ministerio de Hacienda ha mostrado por primera vez su disposición a negociar un mecanismo de revisión de precios, con el objetivo de evitar que los contratistas tengan que asumir sobrecostes imprevistos.
Este paso se da en un contexto marcado por el impacto de la reciente subida del SMI y la inflación, factores que han puesto en peligro la viabilidad de numerosas empresas. Desde AELMA, celebramos este avance y respaldamos la búsqueda de soluciones que permitan garantizar tanto la sostenibilidad de los servicios esenciales, entre los que se encuentra el sector de la limpieza, como la estabilidad de las plantillas. Esperemos que este avance no sea un brindis al sol y se traduzca en mejoras reales que beneficien al sector y aseguren la calidad del servicio público.
Si queremos garantizar la continuidad y calidad del servicio en los próximos años, es necesario un compromiso real y urgente por parte de todos los actores implicados. De lo contrario, la precarización de la que tanto se habla no irá sino en aumento
Un afectuoso saludo.
