Seguridad Social busca un acuerdo para atajar el problema con sindicatos y patronales, que discrepan sobre las causas del aumento de la incapacidad temporal
Las bajas laborales en España volvieron a marcar un máximo histórico en 2025, alcanzando una prevalencia media de 53,7 procesos por cada 1.000 asalariados, según datos de la Seguridad Social. Esta tendencia al alza, sostenida desde 2013, refleja un problema estructural que sigue sin una solución consensuada entre administraciones, sindicatos y empresas.
El impacto económico es significativo: la incapacidad temporal supuso un coste de 18.400 millones de euros en 2025, convirtiéndose en la segunda mayor partida del sistema, solo por detrás de las pensiones.
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef) publicó en febrero un estudio extenso al respecto, en el que señalaba los que a su juicio eran los cinco factores más determinantes. Se trata de la “falta de supervisión y seguimiento de los procesos” (la comunidad autónoma da la baja mediante el sistema de salud, pero el coste recae en la Seguridad Social); la evolución normativa “más garantista” y la “mejora de los convenios colectivos” (de manera que tiene un menor impacto económico para el asalariado estar de baja); el “ciclo económico expansivo” (a más miedo a perder el empleo, más común es trabajar enfermo); el “aumento de la demanda de atención primaria”; y el “incremento de las listas de espera”.
Los expertos coinciden en que se trata de un fenómeno multifactorial. Entre las principales causas destacan:
- El aumento de las listas de espera y la presión sobre la atención primaria.
- El envejecimiento de la población activa.
- El incremento de patologías de salud mental, especialmente entre los trabajadores jóvenes.
- Cambios normativos y mejoras en convenios colectivos que reducen el impacto económico de las bajas.
- Un contexto económico expansivo que influye en el comportamiento laboral.
Sin embargo, persisten importantes discrepancias sobre el peso de cada factor y, por tanto, sobre las soluciones. Mientras los sindicatos ponen el foco en reforzar el sistema sanitario, las organizaciones empresariales alertan del impacto en la competitividad y reclaman medidas más eficaces de control y gestión.
En este contexto, el diálogo social continúa sin avances significativos. Las medidas planteadas hasta ahora, como una mayor implicación de las mutuas o fórmulas de reincorporación flexible, no han logrado consolidarse.
Desde AELMA consideramos imprescindible avanzar hacia un enfoque equilibrado que combine la mejora del sistema sanitario, la eficiencia en la gestión de las bajas y la sostenibilidad del tejido empresarial.
Foto: Carles Ribas

