Hay personas que trascienden el ámbito de su profesión. Federico López de la Riva fue una de ellas. Aunque dedicó su vida al servicio de las instituciones, consiguió algo poco habitual, convertirse también en una figura profundamente querida y respetada por un sector, el de la limpieza profesional, que encontró en él mucho más que a un brillante jurista. Encontró a un maestro, a un colaborador leal y a un amigo.
Hoy despedimos a una mente privilegiada. A un hombre cuya inteligencia nunca intimidaba porque siempre iba acompañada de cercanía, humildad y una extraordinaria generosidad. Quienes tuvimos la fortuna de compartir con él tantos encuentros sabemos que escuchar a Federico era aprender. Siempre.
En AELMA y AFELIN tuvimos la inmensa fortuna de contar con él en numerosas jornadas, tanto regionales como nacionales. Aceptaba cada invitación con la misma generosidad con la que compartía su conocimiento. Lo hacía, además, con ese estilo tan suyo, una ironía fina, un humor socarrón que arrancaba sonrisas incluso cuando hablaba de leyes, y una dialéctica brillante que convertía cada intervención en una auténtica lección.
Pero por encima del extraordinario jurista estaba la persona. Cercano, humilde, siempre dispuesto a escuchar y a ayudar, nunca hizo valer su inmenso conocimiento para marcar distancias; al contrario, lo compartía con una generosidad poco común.
Su legado permanecerá en las instituciones a las que dedicó su vida, pero también en todos aquellos profesionales a quienes ayudó a comprender mejor el complejo mundo de la gestión pública. Federico contribuyó decisivamente a dignificar el debate jurídico y a tender puentes entre la Administración y quienes colaboramos con ella desde el ámbito empresarial.
Hoy despedimos a un servidor público ejemplar, magistrado, jurista excepcional, secretario general del Pleno del Ayuntamiento de Madrid y a un trabajador incansable. Pero, sobre todo, despedimos a una gran persona.
En nombre de AELMA y de AFELIN, quiero trasladar nuestro más sincero pésame a su familia, a sus compañeros del Ayuntamiento de Madrid y a todos quienes compartieron con él su trayectoria vital y profesional.
Gracias, Federico, por tu magisterio, por tu generosidad y por la huella imborrable que dejas en nuestro sector. Descansa en paz.
Jesús Martín López, presidente de AELMA y AFELIN


