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Es necesario ganarse de nuevo la confianza de las empresas a las que se dice representar

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Fernando Santiago, presidente del Consejo General de los Colegios de Gestores Administrativos de España (CGCGAE), pide revisar el sistema de representación empresarial vigente.

Pregunta: ¿Por qué hablar ahora de reformar el modelo de representación empresarial

Respuesta: Porque el actual está agotado. Nació en una España muy distinta: con una economía industrial, estructuras jerárquicas y pocos interlocutores. Hoy el 99,8% de nuestras empresas son pymes, el emprendimiento se ha diversificado y la globalización ha transformado por completo las reglas del juego. Las organizaciones empresariales tienen que adaptarse a ese nuevo mundo si quieren seguir siendo útiles.

P: ¿Dónde se manifiesta, desde su punta vista, esa crisis de modelo?

R: En la distancia que existe entre los representantes y los representados. Muchas empresas ya no se sienten identificadas con las grandes patronales. Falta pluralidad, transparencia y participación real. Hay estructuras que se mantienen por inercia, sin una verificación objetiva de su representatividad. Y eso, con el tiempo, erosiona la legitimidad institucional. Falta pensar en cosas tan sencillas como la enorme diferencia entre la gran y la pequeña empresa ante el cumplimiento de una determinada norma.

P: ¿Qué consecuencias tiene esa falta de legitimidad?

R: Cuando una organización no representa fielmente a su base, pierde capacidad de influencia. Las administraciones públicas, los medios y los ciudadanos empiezan a cuestionar su papel. Y eso es peligroso, porque necesitamos organizaciones empresariales fuertes, respetadas y creíbles para que el diálogo social funcione. Pero la fortaleza no puede basarse en el pasado, sino en la confianza y la transparencia.

P: ¿Qué debe cambiar entonces?

R: Todo lo que permita recuperar la credibilidad: medir la representatividad con datos, auditar las cuentas, limitar mandatos, rendir cuentas públicamente y abrir las puertas a nuevos actores. La independencia financiera también es clave. No puede ser que la supervivencia de una organización dependa de las subvenciones que reciba.

P: ¿Se trata de una ruptura con el sistema actual?No, se trata de una modernización. De hacer lo mismo que ya han hecho otros países europeos: establecer criterios claros, revisar la representatividad de forma periódica y profesionalizar la gestión. No es una cuestión ideológica, sino de eficacia.

P: ¿Qué papel deberían tener las pymes en ese nuevo modelo?

R: Uno central. Son la mayoría del tejido empresarial y, sin embargo, las grandes estructuras de representación siguen orientadas hacia las grandes corporaciones. Las pymes necesitan una voz propia, técnica, que las defienda con rigor y conocimiento.

P: ¿Cuál es el objetivo final?

R: Construir un modelo del siglo XXI: plural, transparente y responsable. Que las organizaciones empresariales dejen de ser un fin en sí mismas y vuelvan a ser lo que deberían ser: una herramienta al servicio de las empresas y del interés general.

Fuente: https://www.elmundo.es/economia/uestudio/2025/11/28/69299c3be9cf4a1d578b45ae.html#:~:text=%22Es%20necesario%20ganarse%20de%20nuevo%20la%20confianza%20de%20las%20empresas%20a%20las%20que%20se%20dice%20representar%22