“Gestionar personas es el gran reto del sector de la limpieza”
Nacida al albur de la pandemia con la vocación de dignificar el servicio de limpieza, ANFE SERVICIOS ha evolucionado hasta consolidarse como una compañía especializada en el mantenimiento de comunidades.
Su director general, Rubén Sánchez, imprime a la empresa una visión poco habitual en el sector, más vinculada al progreso personal y al bienestar que a lo puramente económico. Esa visión ha marcado la forma de crecer de la empresa y la relación tanto con los clientes como con el equipo. Y las cifras le acompañan. En poco más de un lustro cuenta con 170 trabajadores, gestiona alrededor de 120 comunidades de propietarios y factura cerca de 4 millones de euros anuales.
En esta entrevista, reflexiona sobre los grandes desafíos de la actividad, desde el absentismo hasta la falta de formación, y reivindica el valor de cuidar a las personas como base de un servicio profesional y sostenible.
¿Qué es lo más difícil de gestionar en una empresa de limpieza y por qué?
Lo más difícil de gestionar en una empresa de limpieza es, sin duda, la gestión del personal. Es un sector muy intensivo en mano de obra, donde el servicio depende directamente de las personas y de su implicación en el día a día. El principal reto está en encontrar un equilibrio entre tres factores clave: una buena gestión del equipo, la ejecución de un trabajo bien hecho y profesional, y la viabilidad económica del servicio. Al final, el cliente suele fijarse principalmente en el coste, pero para garantizar calidad es necesario invertir en personal, supervisión y organización.
Uno de los principales problemas que afrontan las empresas de limpieza es el elevado absentismo laboral, un problema común con otros sectores, pero que durante los últimos años se ha enquistado en este sector. ¿Podría explicarnos cuál es la situación en ANFE Servicios y el impacto que tiene en la productividad de la empresa?
El absentismo laboral es uno de los principales problemas del sector y, además, es difícil de controlar de forma directa. Tiene un impacto claro tanto en la calidad del servicio como en los costes operativos. En ANFE intentamos abordarlo desde la cercanía con el trabajador. Fomentamos el apoyo entre compañeros para que el empleado no se sienta solo en su puesto. Esa sensación de equipo genera en muchos casos un plus de motivación que ayuda a reducir el absentismo. Aun así, es una realidad estructural del sector. En nuestro caso, nos situamos aproximadamente en un 10 %.
¿Qué estrategias aplican para prevenir y reducir el absentismo?
Una de las principales estrategias es cuidar el inicio de cada servicio. Desde el primer día, presentamos un equipo de apoyo para que el trabajador no se sienta solo. Es importante que perciba que forma parte de un grupo y que hay compañeros que, junto a él, van a hacer que el servicio funcione en las mejores condiciones. Ese acompañamiento facilita la adaptación y mejora el compromiso.
¿Qué otras problemáticas observa en el sector y qué soluciones propone?
Uno de los principales problemas que observo en el sector es la falta de formación. En muchos casos se nota una falta de preparación y cierta dejadez en los estándares de calidad. Entiendo que puede estar motivado por los costes, pero a largo plazo la falta de formación genera más problemas que beneficios. Apostar por formación mejora la calidad, la implicación y el resultado del servicio.
¿Qué retos actuales debe afrontar una empresa para garantizar su competitividad?
Uno de los grandes retos es encontrar el equilibrio entre que el empleado se sienta cómodo en su puesto, que la empresa pueda dar un servicio profesional y de calidad con toda la estructura que hay detrás, y que todo ello encaje en un coste que el cliente pueda asumir. Encajar todos estos factores es complicado, pero cuando se consigue, el servicio se vuelve estable y fiable en el tiempo.
¿Cómo ve el futuro del sector?
El futuro del sector lo veo positivo, pero para aquellas empresas que estén bien formadas y capacitadas para dar soluciones profesionales y reales. El cliente actual es cada vez más exigente, y las empresas que sepan adaptarse a ese nivel de exigencia serán las que crezcan.
¿Desde cuándo forma parte de AELMA y cuáles son los servicios que más valora?
Formamos parte de AELMA desde hace aproximadamente un año. Valoramos especialmente la asesoría jurídica, ya que aporta seguridad en la toma de decisiones. Como mejora, sería interesante reforzar herramientas y formación más enfocadas a la realidad diaria del sector, que es precisamente lo que a nosotros nos ha permitido crecer, apostando por tecnología y formación continua.
¿Qué aporta el asociacionismo al sector?
El asociacionismo aporta representación, apoyo y profesionalización, ayudando a mejorar la calidad del sector más allá del precio.
