Por GESEME Prevención
Para muchos sectores de actividad que realizan trabajos en exteriores, el verano no es una estación más, es una auténtica prueba de resistencia. A la escasez de personal que atraviesan muchas empresas, la reorganización de turnos y el incremento de la demanda, se suma un nuevo desafío durante estas fechas que eleva considerablemente el nivel de exigencia: el calor extremo ha dejado de ser una simple incomodidad para convertirse en un riesgo laboral de primer orden y al que las empresas de limpieza no permanecen ajenas.
A nivel laboral, las cifras reflejan un impacto preocupante: aproximadamente un 40% de los trabajadores experimenta estrés térmico durante su jornada, mientras que más del 10 % de los accidentes laborales están vinculados directamente al calor. Ante esta situación, la Inspección de Trabajo ha intensificado su actuación, emitiendo más de 100.000 avisos para instar a las empresas a reforzar sus medidas de prevención frente a este riesgo creciente y al que las empresas deben hacer frente con medidas de prevención.
GESEME, como servicio de prevención ajeno, colabora habitualmente con numerosas empresas del sector de la limpieza en Madrid, así como con los asociados de AELMA. La experiencia diaria evidencia que aquellas organizaciones que adoptan una postura proactiva logran proteger de manera más eficaz su operativa, su equipo humano y su reputación corporativa.
Anticiparse implica dejar de actuar de forma reactiva y comenzar a implementar planes específicos para hacer frente al calor, revisar las condiciones reales de trabajo y, fundamentalmente, formar a los empleados. Y lo primero que hay que hacer es ayudarles a reconocer cuáles son los síntomas asociados a un golpe de calor que pueden aparecer de forma repentina:
- Agotamiento extremo
- Mareos
- Náuseas
- Piel seca y caliente
- Confusión
- Dolor de cabeza intenso
- Pérdida de conciencia
- Todos estos riesgos pueden agravarse en personas de mayor edad, con ciertas patologías, sobrepeso o que estén recibiendo tratamiento médico
En este contexto, GESEME ofrece apoyo en el diseño de planes de actuación adaptados a cada entorno y equipo, formación directa a las plantillas con mensajes claros para una respuesta eficaz, evaluación de la sensibilidad al calor mediante reconocimientos específicos, realización de estudios de estrés térmico para ajustar condiciones, turnos y pausas, así como asesoramiento ante inspecciones, especialmente durante la vigencia del Plan Nacional del INSST, activo entre mayo y septiembre y con inspecciones ya en curso.
Recomendaciones clave durante el verano:
- Consulta la previsión meteorológica y atiende a los avisos oficiales.
2. Mide la temperatura y humedad con regularidad en los puestos de trabajo.
3. Evita tareas en las horas más calurosas. Reorganiza si es necesario.
4. Asegúrate de que solo el personal en condiciones óptimas trabaje al aire libre.
5. Proporciona formación preventiva específica a la plantilla.
6. Facilita ropa adecuada, protección solar, ocular y sombreros.
7. Habilita zonas de sombra y agua fresca accesible.
8. Programa descansos frecuentes y evita que se trabaje en solitario.
9. Ten preparado un protocolo claro de actuación en caso de emergencia.
