Durante el primer ciclo de Desayunos Empresariales Dialoguemos, organizado por AFELIN en colaboración con Banco Sabadell, los asistentes pudieron conocer de primera mano las ideas de Federico López de la Riva y reflexionar sobre la importancia de una Administración más cercana, eficiente y orientada a las necesidades reales de las empresas.
Con un estilo claro, directo y cercano, López de la Riva defendió la necesidad de avanzar hacia una Administración más ágil, eficiente y capaz de ofrecer seguridad jurídica a las empresas. A su juicio, uno de los principales problemas del marco regulatorio actual es la inseguridad jurídica, causada por la proliferación de normas y la dificultad para prever cómo se aplican muchas de las reglas que afectan a la actividad económica.
Para él, parte de la solución pasa por regular también a través de la derogación, eliminando normas obsoletas o innecesarias que generan más complejidad que soluciones.
Durante su intervención subrayó que la Administración debe ser predecible, poco invasiva y ágil, capaz de ofrecer un marco estable que facilite la actividad empresarial sin renunciar a su función reguladora. “Necesitamos una Administración musculosa”, señaló con ironía, “pero no un país que se sostenga exclusivamente sobre funcionarios públicos”.
El secretario general también defendió la importancia de humanizar la actividad pública, recordando que detrás de cada procedimiento administrativo hay personas y que la relación entre Administración y ciudadanos debe basarse en la claridad, la confianza y el entendimiento mutuo.
En este contexto, destacó el trabajo que viene desarrollando el Ayuntamiento de Madrid a través del Plan de Gobernanza y Simplificación Normativa, aprobado en 2020, cuyo objetivo es revisar ordenanzas y reglamentos municipales para eliminar normas innecesarias y mejorar la claridad del ordenamiento jurídico. Gracias a este programa ya se han derogado 39 normas, y el consistorio prevé eliminar siete ordenanzas más y modificar otras 21.
Aunque reconoció que estas medidas aún pueden resultar insuficientes frente a la magnitud del problema regulatorio, López de la Riva insistió en que la simplificación normativa debe ser un proceso continuo. Solo así —concluyó— será posible avanzar hacia un marco jurídico más claro, eficiente y adaptado a las necesidades reales de ciudadanos y empresas.

