En 2021, cuando el coronavirus había cambiado la percepción sobre la importancia de la limpieza y convertido a sus profesionales en trabajadores esenciales, Cristina Rodríguez-Cano decidió probar suerte como empresaria. Junto a Javier Sotomayor creó Asistenza Soluciones con el objetivo de profesionalizar un servicio especialmente ligado a la confianza: la limpieza de hogares y otros espacios. Así que lo que comenzó como una opción de emprendimiento, cuatro años después se ha convertido en un proyecto empresarial que hoy cuenta con 25 profesionales y presta servicios a particulares, empresas y gestores de inmuebles.
En esta entrevista, Rodríguez-Cano habla de la realidad de gestionar una empresa en la que las personas son el principal activo, del impacto del absentismo y de los retos que afronta un sector que reclama mayor reconocimiento y profesionalización.
¿Cuáles son los orígenes de la compañía y cuáles son los principales hitos que ha alcanzado a lo largo de estos años?
Asistenza Soluciones nace en 2021 en Madrid de la mano de los dos socios fundadores, Cristina Rodríguez-Cano y Javier Sotomayor. Surge de una idea sencilla pero exigente, profesionalizar un servicio que muchas veces se contrata con poca garantía: la limpieza del hogar y los servicios a particulares, aportando la fiabilidad, la confianza y la trazabilidad propias de una empresa seria. Queríamos que una familia pudiera abrir la puerta de su casa con la misma tranquilidad con la que una empresa contrata un servicio profesional.
Desde entonces hemos ido cumpliendo hitos relevantes: la ampliación de nuestra cartera más allá del hogar hacia limpieza de oficinas, locales y fin de obra; la entrada en la gestión de carteras de inmuebles en alquiler para clientes profesionales y la incorporación a AELMA como paso decisivo de profesionalización y representación sectorial; y, en el plano interno, una fuerte apuesta por la digitalización de la operativa (comunicación de equipos, registro y gestión de incidencias, control de calidad).
En cuanto a las cifras contamos con un equipo de 25 profesionales. Prestamos servicios de limpieza del hogar recurrente, limpieza de oficinas, comunidades y locales, limpieza de fin de obra y gestión de limpieza de inmuebles en alquiler. Operamos en la Comunidad de Madrid, principalmente, aunque también tenemos clientes en Málaga. Nuestra tipología de cliente es mayoritariamente particular, en torno al 75% son hogares con servicio recurrente, complementada con clientes empresa, comunidades y gestoras de alquiler.
¿Qué es lo más difícil de gestionar en una empresa de limpieza y por qué?
Sin duda, las personas y la coordinación. En este sector la mano de obra representa un porcentaje muy alto de los costes, así que el negocio se juega en cómo gestionas un equipo distribuido que cada día trabaja en decenas de ubicaciones distintas, muchas de ellas el hogar de un cliente. Eso exige resolver tres cosas a la vez (y hacerlo bien): seleccionar y retener al personal adecuado, garantizar una calidad homogénea en sitios muy diferentes, y cubrir cualquier imprevisto sin que el cliente lo note.
A eso se suma que el margen es estrecho y que gran parte del esfuerzo que se destina a la planificación, las sustituciones o la comunicación con el cliente es trabajo de coordinación que no siempre se factura, pero que es el que sostiene la calidad. Gestionar ese equilibrio entre calidad, coste y fiabilidad, todos los días, es lo más difícil.
El elevado absentismo laboral se ha enquistado en el sector. ¿Cuál es la situación en Asistenza y su impacto en la productividad?
Es, probablemente, el gran desafío estructural del sector y lo conocemos bien. Las cifras hablan por sí mismas. Según los datos que AMAT facilita a la patronal AFELIN, en 2023 el sector de la limpieza registró una tasa de absentismo del 10,4%, muy por encima del 6,9% de la media nacional. Y la tendencia no ha hecho más que agravarse. La propia AFELIN sitúa ya el absentismo diario en torno al 13%, prácticamente el doble de la media nacional. Detrás de esas cifras hay un dato que a nosotros nos preocupa especialmente, alrededor del 20% de las bajas se relacionan con problemas de salud mental, y otro porcentaje importante con trastornos óseo-musculares, muy ligados al esfuerzo físico del trabajo.
En nuestro caso, al ser una empresa de tamaño medio y muy orientada al cliente residencial, la relación con cada trabajador es más cercana y personal, lo que nos ayuda a contener el problema mejor que en los grandes contratos industriales, pero el impacto es directo y difícil de amortiguar. Cuando falta una persona en un servicio a domicilio, no es una baja que se «diluye» en una gran plantilla, sino un hogar concreto que ese día se queda sin atender. Eso obliga a reorganizar agendas en tiempo real, activar sustituciones inmediatas y asumir un sobrecoste de coordinación, además del riesgo reputacional con un cliente que espera puntualidad y confianza. En un sector donde la mano de obra supone en torno al 90% de los costes y los márgenes son muy estrechos, cada ausencia pesa. Por eso, para nosotros, la fiabilidad del equipo no es un dato más, es el corazón del servicio.
¿Qué estrategias habéis implementado para prevenir y/o reducir el absentismo laboral?
Trabajamos en varios frentes a la vez, porque no hay una sola palanca. Cuidamos mucho la selección y la incorporación, buscando un encaje real con el puesto y con el tipo de cliente. Apostamos por la asignación estable cliente-trabajador, de modo que cada profesional tenga sus servicios fijos; eso genera sentido de pertenencia, responsabilidad y vínculo, que es lo que de verdad reduce las ausencias.
Hemos reforzado la comunicación interna con canales propios de equipo, para que nadie se sienta aislado y para detectar problemas antes de que se conviertan en una baja. Cumplimos con rigor la prevención de riesgos laborales y la vigilancia de la salud, e invertimos en formación continua —incluida la formación en PRL—, porque un equipo formado y cuidado falta menos. Procuramos flexibilidad y conciliación dentro de lo posible, además de reconocer el buen desempeño. Y, por último, tenemos protocolos ágiles de sustitución para que, cuando el imprevisto llega, el cliente no se vea afectado.
¿Qué otras problemáticas afronta el sector de la limpieza y cómo se podrían solucionar?
El sector arrastra varios retos de fondo. El principal es la presión sobre los costes laborales agravada por la propuesta de reducción de jornada a 37,5 horas, lo que estrecha aún más unos márgenes ya de por sí finos, especialmente para las PYMES. A eso se suman la dificultad para atraer y retener talento, el escaso reconocimiento social de una labor esencial, la competencia desleal y la economía sumergida que tiran los precios a la baja, y la complejidad de la subrogación y la normativa.
¿Soluciones? Profesionalizar y dignificar el oficio, poner en valor la calidad frente al precio más bajo, digitalizar la operativa para ganar eficiencia, formar y fidelizar al personal, y que la regulación y la contratación -también la pública- permitan precios sostenibles que no se construyan sobre condiciones precarias.
¿Cuáles son los principales retos para garantizar su competitividad hoy en día?
La competitividad ya no se gana solo con precio. Hoy se juega en cuatro terrenos. La tecnología y la digitalización (planificación, control de calidad, trazabilidad y comunicación con el cliente); la diferenciación por calidad, fiabilidad y confianza, que es lo que realmente fideliza; la eficiencia operativa, imprescindible para sostener márgenes con costes laborales al alza; y el cumplimiento normativo -laboral, de prevención, de protección de datos-, que cada vez exige más profesionalización. La empresa que invierta en estos cuatro pilares competirá, la que solo compita por precio, no.
¿Cómo ve el futuro del sector de la limpieza?
Lo vemos con optimismo, pero será un sector distinto. Vamos hacia una mayor profesionalización y consolidación, con empresas más estructuradas y digitalizadas. La tecnología tendrá un papel creciente: apps de gestión, trazabilidad del servicio y, en grandes superficies, automatización y robótica de apoyo. La sostenibilidad —productos ecológicos, eficiencia, salud— pasará de ser un extra a ser un estándar. Y confiamos en que se consolide algo que la pandemia puso sobre la mesa: el reconocimiento de la limpieza como servicio esencial. En el futuro se premiará a quien combine calidad humana con eficiencia tecnológica y condiciones laborales dignas.
¿Desde cuándo forma parte Asistenza Soluciones de AELMA?
Formamos parte de AELMA finales de 2023. Para nosotros fue un paso natural en nuestra apuesta por la profesionalización y por estar representados en el principal interlocutor del sector en la Comunidad de Madrid. De AELMA valoramos especialmente su fuerza como representación del sector y su papel en la negociación colectiva, que da voz a empresas que, por sí solas, no la tendríamos ante la Administración y los agentes sociales. También su asesoría jurídica, la formación a través del Campus AELMA, y herramientas de visibilidad como el buscador de empresas, que genera oportunidades de negocio para el asociado. Y, por supuesto, el networking y el intercambio de buenas prácticas entre compañías.
Como margen de mejora, nos gustaría ver aún más recursos pensados específicamente para las PYMES y para el segmento residencial —que tiene una problemática propia, distinta de la de los grandes contratos—, así como herramientas prácticas compartidas para afrontar retos comunes como el absentismo o la digitalización. En definitiva, seguir acercando los servicios de la asociación al día a día de la empresa pequeña y mediana.
¿Qué aporta el asociacionismo al sector?
Aporta lo que ninguna empresa puede conseguir sola: voz y fuerza colectiva. Unidos, tenemos capacidad real de influir en la negociación colectiva, en la regulación y en la defensa de unas condiciones justas frente a la competencia desleal. Pero va más allá: el asociacionismo comparte conocimiento, eleva los estándares de calidad, profesionaliza y dignifica un oficio esencial que durante demasiado tiempo ha estado poco reconocido. En un sector tan atomizado como el nuestro, asociarse es la mejor manera de construir futuro entre todos.
