En este momento estás viendo Carta del Presidente – Julio/Agosto 2026

Carta del Presidente – Julio/Agosto 2026

Estimados empresarios y amigos,

Durante los últimos días se ha agitado el avispero con un debate muy necesario sobre el absentismo laboral tras unas declaraciones que han generado una intensa controversia. Se ha hablado mucho de las palabras empleadas y poco, quizá demasiado poco, del problema de fondo.

Desde AELMA queremos dejar clara nuestra postura de que una baja médica no es absentismo. Quien no puede trabajar porque su salud se lo impide merece todo nuestro respeto, nuestra comprensión y el tiempo necesario para recuperarse.

Sin embargo, reconocer esa realidad no puede impedirnos hablar de otra que también existe, ya que junto a los cientos de miles de trabajadores que cada día demuestran su compromiso y solo se ausentan cuando una enfermedad se lo exige, existe otros tantos que hace un uso abusivo del sistema. Personas que encadenan ausencias injustificadas, un agujero negro con la salud mental o situaciones difícilmente explicables. Negar esto es negar la realidad. Como advirtió Ayn Rand, «puedes ignorar la realidad, pero no puedes ignorar las consecuencias de ignorar la realidad«. Y esas consecuencias recaen cada día sobre todos y cada uno de los que formamos parte del sistema.

Hay bajas que se eternizan, controles lentos, procesos burocráticos ineficaces y una preocupante sensación de impunidad alrededor de determinadas situaciones que ya resultan, incluso fragantes, entre los propios compañeros de trabajo.

En nuestro sector, las consecuencias son especialmente visibles. La limpieza es un servicio esencial que no puede esperar. Un hospital, un colegio, un aeropuerto, una industria o un edificio de oficinas no pueden quedarse sin limpiar porque falte un trabajador. Hay que rehacer cuadrantes, buscar sustitutos, hablar con clientes y explicar a un equipo que deben asumir una mayor carga de trabajo para que el servicio continúe prestándose con la calidad que se espera de nosotros. Cuando a esa planificación se suman ausencias imprevistas o comportamientos abusivos, la tensión sobre las plantillas se multiplica.

Y si hay una época del año en la que esa presión alcanza su máxima intensidad, es precisamente el verano.

Durante estos meses, las empresas hacemos un auténtico ejercicio de ingeniería organizativa para compatibilizar dos obligaciones igualmente importantes: garantizar el derecho de nuestros trabajadores a disfrutar de unas merecidas vacaciones y asegurar, al mismo tiempo, que los servicios continúan prestándose con absoluta normalidad. La limpieza no entiende de vacaciones.

Por eso creemos que el debate debe plantearse con rigor. No se trata de enfrentar derechos con obligaciones ni de cuestionar a quienes atraviesan una enfermedad. Al contrario, proteger a quienes realmente lo necesitan exige que el sistema sea capaz de detectar y corregir los abusos. Porque cada fraude deteriora la confianza en un modelo que debe seguir siendo sólido, justo y sostenible.

En demasiadas ocasiones el debate público se instala en los extremos. O se presenta a las empresas como si desconfiaran de todos sus trabajadores o se niega la existencia de un problema que tiene consecuencias económicas, organizativas y sociales muy reales. Ninguna de esas posiciones refleja la realidad que vivimos cada día.

Combatir el fraude no significa cuestionar el derecho a enfermar. Significa proteger un sistema que solo será sostenible si se basa en la confianza, la responsabilidad y el compromiso de todos. Ese debería ser el verdadero centro de la conversación.

A las puertas del periodo vacacional por excelencia, quiero aprovechar estas líneas para agradecer el compromiso de todas las empresas asociadas y de los miles de profesionales que, incluso durante el verano, seguirán haciendo posible que nuestro país funcione con normalidad.

Volveremos a leernos en septiembre, hasta entonces, recibid un afectuoso saludo.

¡Felices y merecidas vacaciones!