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Entrevista a Sebastián Hernández, gerente de Lympye

 

Cuando una compañía nace en plena crisis y logra salir reforzada de ella, es que las cosas las está haciendo bien. Eso es lo que le ha pasado a Lympye, una empresa que vio la luz en el año 2007 de la mano de 4 jóvenes emprendedores, especializada en servicios de limpieza y conserjería en la Comunidad de Madrid. En la actualidad cuenta con 54 trabajadores y el año próximo espera facturar 1 millón de euros. Hemos hablado con su gerente Sebastián Hernández para conocer un poco mejor la empresa que lidera.

- ¿Cuál es a su juicio la mayor problemática del sector y cómo podría solucionarse?

Desde el punto de vista operativo, lo que nos está costando más tiempo y esfuerzo es el efectivo control de horas de nuestro personal. Disponemos de más de 200 clientes y para nosotros es difícil controlar que nuestros empleados cumplen rigurosamente con el horario, lo que nos empuja necesariamente, a tener que invertir en herramientas  como los software de control biométrico de acceso, si bien, no es sencillo debido a las dificultades para su instalación en algunos servicios. Entendemos, que lo más efectivo pueda ser el uso de controles de geolocalización en las aplicaciones móviles, de modo que podamos tener monitorizado a nuestro personal, aunque, en esto debemos de avanzar en las limitaciones que impone la ley de protección de datos.

Desde el punto de vista sectorial, creemos que la mayor problemática está en la excesiva competencia del sector debida a la gran atomización que existe y, por consiguiente, la guerra de precios. También consideramos que ahora que el tema del Convenio Colectivo es un tema candente y de plena actualidad, debemos de pedir seriedad y valentía a los negociadores para hacer un convenio más realista y práctico, ya que el actual es tal vez, demasiado idealista y teórico en cuanto al cálculo y computo de las horas y su reflejo económico en la nómina, lo que hace que ajustarse fielmente al Convenio sea tan difícil y enrevesado que hace que muchas empresas tengamos verdaderas dificultades para poder cumplirlo y por lo tanto, debamos de invertir demasiado tiempo y dinero en tecnologías de control de calendarios. En nuestro caso, por poner un ejemplo, nos empujó a dejar de atender el servicio de limpiezas puntuales o de obra.

- ¿Desde cuándo su empresa es socia de AELMA?

Hemos afrontado dos etapas en este sentido. Cuando creamos la empresa, en el año 2007, nos asociamos a AELMA pero tal vez, por falta de tiempo o desconocimiento, no le acabamos de sacar todo el partido posible, así que un año más tarde nos dimos de baja. Nuestra segunda etapa con AELMA llegó hace un par de años coincidiendo con un período de mayor incertidumbre de las condiciones del mercado en general e imagino que de alguna manera, buscamos cobijo en la Asociación para tratar de buscar nuestro sitio en el sector. Hasta ese momento mi participación en la compañía era como socio inversor, pero hace dos años y dado el gran crecimiento que estaba experimentando el negocio, y debido a la mejora de la situación económica en general, decidí, junto con el resto de los socios, dejar mi empleo tras 15 años trabajando en construcción y apostar de lleno por este sector y nuestra empresa en particular. Sin dudas, puedo decir que la decisión ha merecido la pena.

- ¿Qué relación mantiene con la asociación AELMA y cuáles son los servicios que más valora?

 

Intentamos tener una relación fluida y aprovechar todo lo que nos ofrece la asociación, como la organización de jornadas y los acuerdos con proveedores. Pero tal vez, donde nos hemos sentidos más apoyados, ha sido en las consultas legales a Asesoría jurídica, un servicio que valoramos muy positivamente porque consideramos que hacen un excelente trabajo.